La frase más trillada de este deporte

Orgullosos de River, siempre. FOTO: Marcelo Carroll.

“Así es el fútbol”, escuché miles de veces. Te toca disfrutarlo y te toca sufrirlo. Y por lo ilógico que puede ser su desarrollo en cada partido te hace vivirlo como algo nuevo todo el tiempo. Por eso es tan apasionante. El sábado en Lima nos tocó padecerlo sobre el final. En un partido que el River de Gallardo nos había inflado el pecho de orgullo por la entrega, la jerarquía y el juego, se nos escapó la gloria increíblemente sobre el final. Duele. Cuesta digerir la caída ante el Flamengo. Pero de esto se sale con orgullo como dijo el Muñeco. El orgullo genuino de tener unos jugadores y en cuerpo técnico que nos representan como siempre quisimos los hinchas del Más Grande.

Ayer se estaba dando todo para una vez más levantar una Libertadores, pero la peli tuvo un final de los más inesperados. Armani estuvo más seguro que nunca. Más allá del grave error del final, Pinola jugó un partidazo. La defensa estuvo a la altura como es costumbre. Enzo Pérez dejó la vida y mostró que a los 33 años es uno de los jugadores con más calidad y templanza en el fútbol sudamericano. Palacios se mostró al mundo con toda su lucidez y categoría. Manejó los tiempos como si fuera de los más experimentados. Nacho Fernández y De La Cruz se acoplaron bien en el medio y funcionaron aceitados con Borré y Suárez, tanto a la hora de atacar como para recuperar la pelota, las claves en el funcionamiento de este River.

Los ingresados en el segundo tiempo (Álvarez, Pratto y Paulo Díaz) hicieron lo que pudieron en un segundo tiempo en el que en su segundo tramo el Millo perdió intensidad física y se notó, aunque nunca fue superado totalmente por los de Jorge Jesús. ¿Hubo fallas individuales? Las hubo. ¿Les caemos con el diario del lunes? No, nunca.

Se perdió una final que teníamos ahí nomás de celebrar. Ya la estábamos saboreando y en un lapsus fatídico se nos fue de las manos. River tiene mucho por delante y como si fuera poco, ya ganó lo más importante de la historia. Eso lo sabemos nosotros y lo sabe todo el mundo. Ahora, que pasen los días, que calme un poco el dolor y a pensar en lo que viene, que tenemos mucho por jugar y competir. Competimos siempre, le guste a quien le guste. Para empezar, en un rato nos vemos en el Monumental para darle un abrazo gigante a nuestro plantel y cuerpo técnico que nos representa como siempre lo deseamos.

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