Duele… claro que duele (y cómo te duele la cola)

Duele, claro que duele. Siempre duelen los golpes. Y el de Lima fue un golpe duro, que duele más por la forma, porque se nos escapó a la último, nos sacaron prácticamente la copa de las manos, esa Copa Libertadores que, afortunadamente, en los últimos años sentimos más nuestra que nunca. Porque la historia cambió.

Duele además de haber sido sobre el final por el partidazo que hizo el equipo, sobre todo en el primer tiempo, ese mismo que, pese al resultado, demostró que es el mejor del continente.

Este equipazo que, conducido por el mejor entrenador de la historia del club, tiene un arquerazo que te salva siempre, sobre todo en las difíciles; una dupla de centrales sólida, de categoría y con un mix ideal de juventud y experiencia; laterales rápidos, que marcan, atacan y juegan bien a la pelota; volantes de gran calidad que muerden, corren, juegan al fútbol, tienen panorama, hacen goles y son el motor; y delanteros que no solo hacen goles sino que presionan, entran en el circuito de juego y no se quedan nunca quietos.

Se nos escapó la quinta, la tuvimos cerca, da bronca pero nada para reprochar. Sí, Pratto y Pinola fallaron, pero son cosas del fútbol, estos dos tipos no pararon de acertar desde que se pusieron la camiseta más linda de todas. Y son dos de esos nombres que quedará para siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones.

Tampoco reprochar los cambios…Nachito no daba más, Milton estaba lesionado y Rafa se quedó sin nafta. Entraron el chileno, ese que tiene chapa de guerras; el Oso que nos dio la alegría más grande de nuestras vidas; y Juliancito, un nene de la casa que es hombre y tiene un potencial bárbaro.

Pratto ingresó para tenerla, generar foules y cabecear…decisión correcta. Álvarez, para correr, presionar y darle aire al resto…también acertado. Y Díaz para ocupar el lugar de Casco, sacándole lógicas ventajas en la experiencia en paradas bravas a Angileri.

Duele, claro que duele. E indigna, pero al mismo tiempo nos deja más tranquilos aún, que de la vereda de enfrente festejen esto como algo propio, como hicieron siempre, parece un chiste, pero gracias por ser tan distintos. Sabíamos que estaban muertos y que les duele la cola, pero ahora lo recontra confirmamos.

Duele, claro que duele…porque nos sacaron la Libertadores de nuestras manos, era una más…pero va a pasar el dolor con los días, sobre todo cuando dentro de poco celebremos el primer aniversario de la gloria eterna, esa misma que nos dieron la gran mayoría de estos tipos.

Gracias River. Gracias a la vida por hacerme hincha, porque a mí no me hizo mi viejo, yo, como dice la canción, soy de River porque el mundo me hizo así.

Y como dicen esas banderas que se vieron en Perú…¡Qué lindo es River! ¡River y nada más!

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