Más de una faceta para ganar la Copa

Enzo, un gladiador en La Boca. FOTO: Conmebol Libertadores.

River le ganó la serie a Boca, terminó festejando en La Bombonera y está una vez más en una final de Copa Libertadores. La tercera en la era Gallardo como DT. Pese a la caída 1-0 ante los de Gustavo Alfaro, la ventaja 2-0 del partido de ida sirvió y la alegría quedó para nosotros. Por quinta vez en cinco años, contra el rival de toda la vida, al que le queremos ganar siempre y le ganamos la final más importante de la historia. Pero había que hacerlo una vez más, y se hizo.

En el partido en La Boca, el Millo no logró imponer el funcionamiento habitual que viene mostrando. Ese de toque, intensidad, precisión y velocidad. Un funcionamiento categórico, que le sirve para mostrarse como el mejor equipo del continente hace un par de años. Pero para ganar una Copa Libertadores y avanzar en una serie ante tu máximo rival, a veces hay que tener un par de caras más para mostrar. Y River las tuvo en la casa del enemigo. Si bien no pudo hacer pie para imponer condiciones, supo pelear esta nueva batalla como si fuera la última. Si no, que le pregunten a Enzo Pérez o Javier Pinola, que estuvieron metidísimos durante los noventa minutos imponiendo su jerarquía y contagiando a sus compañeros para nunca dar una pelota por perdida.

Esta vez, el equipo de Alfaro se plantó unos metros más adelante, propuso un juego más ofensivo (obligado por la desventaja del 0-2) y fue un poco más que la Banda que tuvo en Franco Armani la cuota de seguridad que solo poseen los campeones de América. La actuación del Chili fue superlativa. Sin embargo, más allá de que en algunos momentos del partido se sufrió, especialmente con las innumerables pelotas paradas que tuvo el local gracias a las incomprensibles determinaciones de Wilton Sampaio, la sensación era que una vez más, la serie no se nos iba a escapar. Y así fue.

En la noche del martes, River no tuvo el fútbol que tanto nos gusta, pero tuvo un guerrero en cada jugador y volvió a salir con una sonrisa en un Superclásico. El equipo está para grandes cosas y cada vez nos ilusionamos en mayor medida. Lo mejor de todo y que nos da el plus que se necesita es que los de Napoleón tienen varias cartas bajo la manga según las circunstancias de cada partido.

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