River va por el partido significativo

El River de Gallardo va por su octavo título. FOTO: Prensa River.

Se viene un Superclásico por un título y no es algo que pase todos los días. Esta noche será la segunda vez en la historia que el Millonario defina en una final con Boca la chance de ser campeón. A pesar del presente no deseado en lo futbolístico que vive el Más Grande, la fe está intacta. Más allá de que el equipo del Muñeco no le encuentra la vuelta al funcionamiento colectivo, el choque ante el rival de todo la vida va a ser único y puede ser el partido significativo que tanto esperó el plantel para despegar en los niveles de confianza.

River trajo refuerzos importantes que fortalecieron a un grupo que venía de ser protagonista en la triple competencia que tuvo en el segundo semestre de 2017 (Superliga, Copa Libertadores y Copa Argentina, en la que logró el título). En el primer tramo del 2018 la ilusión todavía es grande pero la realidad marca que las individualidades vienen rindiendo a la baja. Gallardo probó y probó, pero pocos estuvieron a la altura de lo que pueden dar. El Millo llega a la final de la Supercopa inmerso en una nebulosa en la que nunca imaginó que iba a quedar atrapado. Pero hay una puerta de salida y por la rendija se ve mucha luz.

El desafío importante que necesita el equipo de Gallardo para ganar en confianza y que los jugadores se liberen es el que viene. Esta vez, el pueblo millonario no se va a preocupar por el vuelo futbolístico del equipo, porque hay mucho en juego y a los de la Ribera hay que ganarles como sea. Para levantar la copa en Mendoza, River debe recuperar ese espíritu combativo que mostró en los recordados años dorados con Napoleón al mando, con el que eliminó a Boca de la Copa Sudamericana (2014) y la Libertadores (2015) para luego consagrarse campeón. Si bien esa entrega estaba acompañada de un funcionamiento que aquellos equipos mantenían con regularidad, es la que no puede faltar jamás en duelos trascendentales como el que se vivirá esta noche en el estadio Malvinas Argentinas. El desafío es grande y el incentivo es aún mayor. Este River debe levantar porque tiene con qué. Y la ilusión de los riverplatenses es que despierte en los jugadores la chispa que encienda el fuego sagrado que supieron mostrar los equipos del Muñeco en los mano a mano, allí donde el Más Grande se hizo gigante y significó un camino que nos regaló grandes alegrías.

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