Que sea con Boca entonces

Nacho Fernández volvió al primer equipo y fue el más destacado.

 

Muchas veces se dice que la gente gana partidos, algo que lógicamente es figurativo, pero sí es cierto que los cánticos influyen en el estado anímico de los jugadores. En el empate ante Chacarita, a los 40 minutos del complemento, bajó desde las tribunas un aliento ensordecedor e inmediatamente se vio como los futbolistas empezaron a correr y meter más, a ir para adelante con más intensidad, como que reaccionaron, tarde, pero se notó.Al rato, ya con el negativo 1-1 sellado, otro grito de los hinchas: “ponga huevo, huevo millonario, ponga huevo, huevo sin cesar, contra Boca cueste lo que cueste, contra Boca tenemos que ganar”. Antes había sido “yo soy de River porque tenemos aguante no como Boca son todos vigilantes…esta tribuna los 90 minutos no para de alentarte”. Sí, ambas canciones ponen como referencia el apoyo incondicional y al clásico rival en la mira.

Es que con el correr de los partidos es evidente que cada vez toma más relevancia el duelo con ellos. De movida por definir un título mano a mano; después por estar lejos en la Superliga, en el juego y en la clasificación a las copas 2019. Entonces la batalla de Mendoza parece ser decisiva por muchos aspectos. Si no fueron Vélez, Flamengo ni Chacarita (en el medio queda Patronato) que sea Boca el click definitivo.

Desde lo fútbolistico se vio un equipo con intenciones de atacar con orden y paciencia y mostrando una mejoría colectiva, pero que solo duró 45 minutos, porque el gol del Funebrero lo sepultó desde lo anímico y no pudo doblegar a un rival que está yéndose al descenso. Por otra parte en este cambio constante de futbolistas, ya sea por lesiones, bajos rendimientos, suspensiones o descanso, el Muñeco Gallardo pifió en no poner entre los titulares a Rodrigo Mora, en sacar a Pratto y a Scocco cuando el equipo necesitaba ganar y en optar por Nicolás De La Cruz y dejar en el banco a Juan Quintero. Además, Saracchi y Martínez Quarta volvieron a jugar mal y Zuculini, en un proceso de adaptación, sigue sin arriesgar y hacer algo distinto. Lo mejorcito fue el regreso de Ignacio Fernández, quien se hizo eje del juego y cuando él funcionó lo hizo el equipo, y en otro escalón el sacrificio y algunas intervenciones con criterio de Lucas Pratto. Y en el horizonte aparecen también los regresos de Gonzalo Martínez, Ariel Rojas y Jorge Moreira, tres piezas claves de aquel equipo que supo lucir.

Hace unos días, luego de la igualdad en Brasil, nos fuimos a dormir algo tranquilos, luego del empate con Chaca, una vez más nos acostamos preocupados, por el nivel de juego y por la escasez de puntos en el torneo local (las copas están lejos, y eso, pese a que hay otras opciones, es preocupante). Viene Boca (sí, antes Patronato) y todos confiamos y esperamos que ahora sí, de una vez por todas, haya un cambio de aire y de energía que ponga las cosas en su lugar.

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