Trabajo, amor propio y contagio

River depende mucho de las intervenciones de Pity Martínez, que hoy no pasa su mejor momento.

El día anterior a la derrota con Lanús veo en un diario muy popular dos equipos formados con jugadores de River. Sí, dos 11 iniciales que a simple vista y también analizándolos son buenos. Enseguida se me vino a la mente un amigo que se queja desde que nació que no tenemos recambio. Empecé a ver nombre por nombre y, salvo excepciones, ¡son dos buenos equipos! Sin embargo, al verlo jugar vuelvo a pensar y me convenzo cada vez más que no es un tema de cantidad ni de calidad de jugadores sino como bien dijo el Muñeco se trata de “levantar el nivel y de tocarles el amor propio a estos futbolistas de calidad”.

Y justamente algunos de mucha calidad y jerarquía son los que más bajo están o quizás los que más se notan porque el funcionamiento los necesita, caso Nacho Fernández, Enzo Pérez y Pity Martínez. Y en este grupo, aunque siendo pacientes porque recién llega, no quiero que se contagie Pratto, un futbolista de vuelo pero que no despegó desde el minuto 0 como todos queremos. Sí, es cierto, no le llega la pelota y recién son pocos partidos.

Dentro de este bajón aparecen los que se metieron ganándole las pulseadas a habituales titulares como Saracchi, que tiene mucho despliegue pero que lo veo con miedo y que cuando se anima no termina una bien;  Montiel, que sigue siendo ese guerrero duro pero que cada vez se lo nota más inseguro. Después aparece el siempre cumplidor y figura Leo Ponzio y en similar situación Nacho Scocco, quizás las dos excepciones de regularidad y buen nivel.

Por otro lado veo que los centrales intercalan buenas con malas, como que de repente pifian pero al rato meten un cruce y/o una salida de calidad. Me parece que ellos están sufriendo los desacoples y los malos movimientos del resto, y por ser los últimos están padeciendo más de lo normal, sumado a que no están en su mejor versión, pero sí yendo de menos a más.

En el banco, como sucede siempre que los de adentro no funcionan, parecen haber algunas alternativas para entusiasmarse y agarrar confianza. Mora, con su perseverancia y alma ganadora, y Quintero, que en sus dos participaciones dejó claro que tiene buen pie, que es atrevido y que le gusta jugar. Y en otro escalón, Santos Borré, que en la pretemporada y en el comienzo de la Superliga parece haber dicho presente.

Pratto llegó para ser la carta goleadora. El equipo lo necesita.

Otro tema, River parece que por momentos extraña a Casco y a Moreira, sí, muchos se preguntarán si estoy loco, sobre todo por lo de Milton, pero la verdad que en un momento el 3 y el 4 llegaban y atacaban todo el tiempo y lastimaban, más el paraguayo. En esto de los laterales también aparece la posibilidad de Mayada, quien puede hacer las dos bandas, tanto de defensor como de volante. Y en el medio, si bien el capitán hace todo bien está Zuculini como opción o como alternativa de acompañante.

Por último, en el arco parece estar todo clarísimo porque Franco Armani en tan solo dos partidos demostró que cuando lo llaman, atiende. Hasta el momento parece que no le pesa y responde con pocas pero buenas intervenciones.

Sigo pensando en esos dos equipos que paró esta diario popular y me da bronca pero esperanza a la vez, porque como dijo el Muñeco tenemos material para jugar mucho mejor y porque justamente está Napoleón en el banco de suplentes. Amor propio, trabajo, confianza, contagio e insistencia parece ser la fórmula para empezar a mejorar y acomodarse adentro de la cancha, en la tabla de posiciones y de cara a los objetivos futuros.

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