El Más Grande está lejos

El Pity Martínez es el que rompe líneas, cambia el ritmo y desequilibra, pero por momentos River depende mucho de él.

El Más Grande, lejos. Ese es el lema de River. Y como ser el más grande implica exigencias constantes y de otras dimensiones respecto del resto de los clubes, el conjunto de Marcelo Gallardo tiene y debe levantar su nivel y escalar en la tabla de posiciones de la Superliga, porque justamente hoy está lejos, no solo de la punta, sino también de los puestos de clasificación a las copas y lejos también de ser un equipo sólido en todos sus aspectos.

Se ve que Martínez Quarta está sufriendo las lógicas secuelas de la inactividad, que quiere jugar con esa calidad y frialdad que lo caracterizan pero que por momentos sufre él y el equipo. Al lado se ve un Pinola que mejoró pero que por momentos tiene que tapar agujeros y errores de su compañero de zaga o mismo de los volantes.

Nacho y Enzo son claves y fundamentales en la creación del juego, sin embargo ninguno de los dos parece estar fino. Fernández hace tiempo que no es el mismo, está perdido en la cancha y sin confianza, no es determinante y se lo nota fastidioso. Y Pérez no es todavía en este arranque de año ese que supo ser el semestre pasado, le cuesta con la pelota, no se mueve tanto y no lastima. Los dos tienen que mejorar. Uno debe volver a ser ese zurdo que jugaba de todo, y bien, y el otro recuperar la versión “socio de Messi”.

Definitivamente Santos Borré levantó el nivel, porque a los buenos desempeños en la pretemporada le sumó una buena noche contra Huracán, siendo de lo mejor del equipo, tirándose atrás para jugar y estando alerta y participando en las jugadas claras de gol. Es cierto que las dos netas que tuvo no las metió, pero está mejor y eso es positivo.

Santos Borré fue de lo mejor de River en la derrota ante Huracán.

La gran noticia sin dudas estuvo en el regreso de Mora, que ya no sorprende por su fuerza y que pasó a ser un refuerzo más para el plantel. Por su parte, Pratto tuvo por fin el debut con la banda roja, sin gravitar pero generando ilusión  y expectativa en todos por lo que significa, por sus cualidades y por sus antecedentes. Pity sigue siendo el rompe líneas, el que cambia el ritmo y el que destartala los moldes. Para eso está, y cada vez lo hace mejor, pero por momentos necesita compañía, solo no puede, no alcanza.

El año recién comienza es cierto, como también es verdad que hay que tener algo de paciencia, sin embargo, como los dirigidos por el Muñeco perdieron mucho terreno en el torneo local, esos tiempos de espera y de consolidación del funcionamiento se acortan inevitablemente. No sé si es para alarmarse pero sí para ocuparse, porque insisto, River está muy abajo en la tabla, por ende necesita empezar a sumar de a 3 puntos y seguido. Si no pudo levantar vuelo ante el Globo, que empiece a ver el Olimpo el sábado próximo en el Monumental. Y  partir de triunfos agarrar confianza e ir aceitando el engranaje.

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