¡Reinvente Muñeco!

Con Gallardo siempre se puede soñar en llegar a lo más alto.

Desde que Marcelo Gallardo se convirtió en director técnico de River, la palabra reinventar suena seguido por Núñez. El hecho de reinventarse forma parte de la mística de los equipos del Muñeco, especialmente en la previa a una nueva temporada. Es que el contexto del fútbol argentino hace que sea casi una utopía sostener planteles sin pagar el costo migratorio de las principales figuras al fútbol del exterior. Ante esa complejidad, Napoleón se las rebusca para hacer que su equipo siempre consiga estar en los primeros planos intentando mantener una filosofía de juego que represente al riverplatense.

Se acerca el final de un año en el que River otra vez terminó ganador. Los balances ya se hicieron y si bien en el 2017 el objetivo principal era la Copa Libertadores, la obtención de la Copa Argentina le dio cierto aire al plantel y cuerpo técnico que venían atravesando una crisis futbolística luego de la caída en la Fortaleza de Lanús. Y por si a alguno le hacía falta, la victoria ante Atlético Tucumán en Mendoza, también le devolvió la esperanza a los que comenzaron a dudar sobre la actualidad del equipo de cara a lo que viene. El Muñeco seguirá en River, y es motivo de brindis para el pueblo millonario. Si bien hay cosas más importantes que el fútbol para pedir deseos al final del año, los hinchas del Más Grande nos otorgaremos un bonus-track que estará referido a la próxima Libertadores, la obsesión de siempre.

El 2018 tendrá para River cuatro competencias (como mínimo): Superliga, Supercopa Argentina, Copa Libertadores y Copa Argentina. El mandato del club dice que hay que pelear por todo. ¿Tiene Gallardo potencial en el plantel para luchar en todos los frentes? Sí, pero necesita refuerzos. Si es posible, de primera mano, como los que ya pidió Napoleón. Que vengan los que el entrenador crea con seguridad que pueden brindarle un plus al equipo. Un equipo que con una buena pretemporada puede mejorar en lo físico y pulir ciertos errores individuales y colectivos que se vieron en los últimos meses. River tiene a Maidana, Ponzio, Enzo Pérez, Nacho Fernández y Scocco. Jugadores que, más allá de altibajos en sus rendimientos, son la envidia de cualquier cuerpo técnico para incluir en la columna vertebral de un once inicial. Pero, por empezar, a esa base le falta un arquero que dé garantías. Batalla se iría a préstamo para tener más rodaje. Se quedan Lux y Bologna. Poroto no rindió como se esperaba y el Beto se hizo cargo de la titularidad hace poco. Por lógica, una de las incorporaciones que más se necesitan es ahí, bajo los tres palos. Se verá si finalmente llega Franco Armani, otro nombre (suena Sergio Romero) o subirá Ezequiel Centurión desde la Reserva. La vuelta de Barovero para mitad de año es una incógnita que entusiasma a la hinchada.

El Muñeco pidió cuatro refuerzos: un mediocampista central, un volante de creación y dos delanteros. Y en una lista, les anotó los nombres (Musto, Zelarayán, Pratto y Romero) a los dirigentes. Más allá de los jugadores que terminen llegando, está claro que los puestos donde hacen falta variantes son esos. Se necesita alguien que acompañe o sea recambio de Ponzio, un jugador que genere juego y conecte con los delanteros, y dos que sumen en ataque para no dejar a Scocco como única referencia con regularidad en el área. ¿Y en defensa? Es la zona donde el DT puede jugar más con la cantidad de nombres que hay en el plantel. Regresarán Lollo (estuvo lesionado), Martínez Quarta y Mayada (ya cumplieron la sanción por doping), que oficiarán de refuerzos internos y deberán acoplarse a Maidana, Pinola, Barboza, Montiel, Saracchi, Casco y Moreira (lesionado).

Napoleón deberá reafirmar la identidad de juego de sus dirigidos dentro de la cancha. Si bien hasta antes del choque bisagra con el Granate en la Libertadores, el equipo venía afianzándose en su idea, la última versión del River del Muñeco fue la que menos sostuvo en el campo las máximas del entrenador. Lo ideal sería forjar una síntesis entre la presión y el toque del equipo campeón de la Copa Sudamericana, y aquel del doble cinco picante y un poco más vertical que se comió a los chicos crudos para consagrarse campeón de América. Proponerlo es fácil, llevarlo a cabo es el desafío. Por suerte, lo tenemos a Gallardo, que es como tener un comodín en todas las manos. Y como si fuera poco, el tipo que hizo que reinventar no sea solo una palabra de moda en Núñez, sino un estilo. Las modas pasan… los estilos perduran. Por eso, para este nuevo año que se viene, el deseo riverplatense se repetirá. ¡Reinvente, Muñeco! Usted sabe.

Noticias relacionadas