Ya se acerca Nochebuena…

River armó su Arbolito de Navidad un 9 de diciembre en Mendoza. Lo sacó de esa bolsa de dudas y bajón que tenía, lo puso de pie, tuvo las bolas suficientes para batallar, algunos adornos para jugar, encendió las luces y se iluminaron sus jugadores estrellas. El regalo: una nueva Copa Argentina.

En la mitad el árbol está maduro, arriba tiene algo de frescura, pero del medio para abajo los adornos tambalean, la base no está del todo firme. El Millo fue dueño de la pelota, manejó el partido y sacó ventaja enseguida, sin embargo al rato se cayeron algunas bolitas y todo igual otra vez. ¡Qué bien está Scocco! ¡Cómo nos cuesta defender y mantener el arco en 0!

Afortunadamente, como en el primer tiempo, la nueva ventaja llegó rápido. Golazo de Nacho Fernández que, cuando se decide a patear, lastima. Después control y posesión de la pelota, paciencia, inteligencia y sacar provecho de los espacios para cerrar la victoria.

Enzo Pérez demuestra partido a partido su jerarquía y que es de otra categoría. La presencia de Rojas siempre le aporta al equipo ese algo que el solo tiene. Ponzio sigue siendo la bandera. Pity cuando está bien es determinante. Scocco todo lo que toca lo transforma en gol. El otro Nacho es fundamental para jugar. Los centrales no levantan, son los que más necesitan vacaciones. El 3 es uno cuando ataca y otro cuando defiende.

Ya hay Copa para el brindis. Gallardo Noel dejó otro regalito. Ahora a brindar y resetear, como él dijo, porque todos ya sabemos qué le vamos a pedir para el próximo Arbolito. Sí, eso.

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