Torcidos

Al ver la formación inicial en la transmisión televisiva sentí que faltaba algo. Y más lo sentí cuando iban corriendo los minutos. Pensé…falta gente para jugar, para defender y para tener más peso arriba. Tranquilamente podrían ser todas, sin embargo lo que más sentí es que faltaba ese espíritu de equipo con actitud y mentalidad ganadora y batalladora, esa mística especial que se trasladaba de la cancha a los hinchas, todo eso que nos identificó y distinguió desde que llegó Gallardo.

Pero seguía pensando…están Ponzio, Maidana y los Nachos. Pero parece que no alcanza, por ahora. Además pensaba en Chino Rojas y Pity Martínez a la cancha para rearmar aquel mediocampo de excelencia, también extrañaba a Enzo Pérez. Para colmo mi cabeza volaba más allá y aparecieron Mora, Mayada y Martínez Quarta. Vale aclarar que tuvimos chances en el primer tiempo, pero no entró.

Empezaron los últimos 45 minutos y falló Pinola, zafamos. Falló Casco y 0-1. Y encima no ligamos, nada. Lo preocupante es que esas fallas se vienen repitiendo partido tras partido y también en la noche platense. Hasta Ponzio tuvo errores que nunca tiene.

Pese a todo River fue y fue contra el arco rival, generó y generó, pero al mismo tiempo se creaba problemas solo, porque que quede claro que Gimnasia es de lo más flojo del torneo.

Pity entró y mejoramos, pero seguíamos sin meterla. Beto Bologna dijo presente y nos dejó con vida. De tanto ir por fin llegó el empate con golazo de Scocco, ese delantero que juega, mete, hace goles y entiende todo. Sin embargo, cuando estás mal, cuando andás torcido parece que nada sirve, nada alcanza.

Se cambió la imagen y el rendimiento fue otro respecto de la derrota con Newell’s, pero se volvió a perder. Y en la Superliga este River se esta acostumbrando a eso. Con una final a la vuelta de la esquina, con una pretemporada a la vista y con un nuevo mercado de pases cerca hay que empezar a enderezar esto.

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