Una semana distinta

Un equipo golpeado por la eliminación con Lanús y la derrota en el Superclásico.

 ¡Qué semana de mierda! Está claro que el dolor más grande es por la eliminación copera, porque esa era la ilusión principal, y también es cierto que lo de Boca jode, obvio que jode, pero jode más por las secuelas que quedaron del choque con Lanús, porque con la clasificación a la final el resultado con ellos hubiese sido algo más, con la felicidad o la tristeza lógica dependiendo del desenlace, pero uno más de miles en un contexto triunfador.

Antes del partido un compañero de cancha me dijo “el martes quedé tirado en el piso, hoy estoy acá para que no me escupan la cabeza”. Post caída Ponzio declaró “estamos viviendo una semana inusual”. Y es cierto, vivimos días fuera de la común, porque como contó este amigo tribunero, nos golpearon, nos tiraron al piso y nos siguieron pegando.

“Millonario aunque no ganes la copa, yo no abandono, como hace Boca, porque tu gente tiene pelotas”, con ese hitazo inusual para el recibimiento del equipo, los hinchas le dieron la bienvenida a los jugadores, un cántico distinto, porque realmente somos distintos. Una vez más, y como es costumbre, vivimos una fiesta inigualable en las tribunas, un apoyo incondicional, porque “mirá qué distintos somos” y “no me importan esos malos resultados”.

Hablando de distintos, Ponzio y Enzo Pérez emocionan. Los dos dejan todo en cada pelota y juegan perfecto. Ellos son la bandera (junto con Maidana, y me animo a decir Mora, porque Morita va a volver). De ellos se tiene que contagiar el resto para dejar atrás esta pésima semana.

Siguiendo con la temática de lo distinto, qué distinto sería si tendríamos un arquero que responda en las difíciles y que brinde seguridad.  ¿Solo su culpa? Claro que no, pero hoy no nos salva. Ojalá lo revierta.

También distinto a su mejor versión viene jugando el Pity, un jugador que River necesita. Y Rojas y Nacho arrancan bien pero después se desinflan. Y encima sufrimos errores arbitrales que no son los motivos principales de estas derrotas dolorosas pero que terminan influyendo. Como que más allá de los resultados y de los rendimientos, las razones significativas del bajón, el “estamos salados” encaja en este momento.

Estamos golpeados. La pasamos mal. Una semana de mierda, una semana distinta. Pero porque somos distintos y porque tenemos a un entrenador distinto al resto y jugadores especiales tenemos que levantarnos, esperar que los moretones de esta golpiza se vayan, que las heridas empiecen a cicatrizar y seguir conquistando de la mano de Napoleón. Futbolistas y cuerpo técnico tienen que hacer una autocrítica, corregir y curar lo anímico. La gente seguirá apoyando y creyendo en ese reinventarse constante.

 

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