Arriba River

El DT y el distinto: Gallardo y Enzo Pérez, claves en este momento.

El cabulero no lo decía para no traicionar sus ideales, el conservador se aferraba al paso a paso de la boca para afuera pero por dentro ya proyectaba, el optimista exponía a flor de piel esa confianza. Sí, todos ya pensábamos en el viaje a Porto Alegre, en el avión a Abu Dhabi y hasta en ese choque con Real Madrid.

Luego del golpazo que nos dejó tremendamente engranados hay que pensar: ¿Por qué estábamos anticipando la final con Gremio? ¿Qué nos llevó a averiguar pasajes a Emiratos Árabes? ¿Qué hizo sentir tan cerca la postal de Maidana barriendo a Cristiano Ronaldo? La respuesta a estas preguntas es Marcelo Gallardo. Sí, porque si bien los futbolistas son los que entran a la cancha, siendo siempre los principales responsables de ganar y perder, desde su llegada todo cambió. Vino Napoleón y River copó el plano internacional, se acostumbró a estar siempre en las instancias decisivas. Se fueron jugadores, se mutaron los planteles y el equipo continuó siendo protagonista en las diferentes ediciones de Sudamericanas, Libertadores, Surugas Bank y Mundial de Clubes.

Hay que seguir River. Trabajar en lo anímico, levantarse y seguir. Porque además del Muñeco hay dos emblemas únicos como Maidana y Ponzio; un mediocampo lleno de fútbol, inteligencia y corazón con volantes como Rojas, Nacho, Pity y Enzo (el distinto); defensores jóvenes con calidad y ganas de competir como Montiel, Saracchi y Martínez Quarta; un hombre gol importante como Scocco; un hincha-jugador como Mora en plena recuperación. Al mismo tiempo lo que no hay es un arquero que brinde seguridad máxima, sobre todo en partidos y momentos determinantes como los del otro día, tampoco tenemos abundancia de delanteros que no necesiten tiempo de adaptación y que entren, jueguen y la rompan.

Duele y es difícil, pero hay que dar vuelta la página, y seguir. Y no seguir por seguir, sino siendo conscientes que están Napoleón y sus soldados. Y a partir de esto barajar y dar de nuevo, porque River es muy grande, y en el horizonte cercano está Boca, que aunque no tape esa VARbara derrota copera hay que pisarle la cabeza en el Monumental; luego la semifinal de Copa Argentina con Morón, una competencia que esta vez no tiene el valor de la anterior y ante un rival muy inferior pero al que también hay que poner de rodillas y cantarle “Este es el famoso River, el famoso River Plate, bájense los pantalones”; y la Superliga, el torneo local que hay que pelear y ganar. 

Y después sí, a enfocarse de lleno en la Copa Libertadores 2018, porque el cabulero, el conservador y el optimista, todos ya pensamos en eso. Porque es la obsesión, esa que Gallardo nos hizo ver y sentir como propia.

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