Ponzio conducción

Ponzio, el encargado de dirigir la orquesta de Gallardo. FOTO: River Desde Adentro.

“Ponga huevo, y River ponga huevo…”, se escuchó bajar el fuerte aliento desde los cuatro costados del Monumental anoche en el comienzo del complemento. Es que el equipo empezaba a arrinconar cada vez más a Lanús en su campo, y con gran actitud, de a poco iba tomando más confianza en lo futbolístico. Para que esto suceda, hubo un responsable de mostrar el camino y conducir dentro del campo de juego, y ese fue el capitán millonario, Leo Ponzio.

No es novedad el nivel que viene teniendo el León ni tampoco su jerarquía y lo que significa para el plantel. Es el aguerrido gladiador de las mil batallas que ha dado River en los últimos años y principal emblema de la era Gallardo. Pero su rendimiento del martes frente a Lanús por la primera semifinal de la Copa Libertadores fue asombroso. El capitán, como es costumbre, fue la voz de mando y se destacó por su marca. Dejó todo y estuvo fino en la recuperación y el quite. Pero, además, le sumó una noche brillante desde lo futbolístico. Bien acompañado por Enzo Pérez, el santafesino manejó los tiempos del inicio del ataque de River. Siempre fue el primero en mostrarse como opción de pase a la salida. Casi todas sus intervenciones con la pelota en los pies fueron positivas. Fue paciente para esperar cuando no se podía filtrar la pelota, y cuando vio la posibilidad filtró bárbaro otorgándole profundidad al equipo. Contó con una defensa segura que lo respaldó de gran manera, y con un Nacho Scocco que tuvo mucho contacto con el balón de espaldas al arco. El nivel de Leo hizo que las flojas actuaciones de Rojas y Nacho Fernández no nos hayan afectado tanto.

Si hay algo que enaltece el nivel de un jugador es el timing. Si lo tiene, le saca ventaja al resto. Y a Ponzio le sobra. Para marcar y para jugar. Fue tan bueno su desempeño que salió limpio de los noventa minutos. Una amarilla más lo dejaba afuera de la vuelta en la Fortaleza, y para alegría de los riverplatenses, Leo fue inteligente, se cuidó y volverá a rugir en el partido que puede dejar al Millonario en una nueva final de América.

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