El aporte de los nuevos

Con la Copa Libertadores, la Superliga y la Copa Argentina en el horizonte, River sumó varios refuerzos para esta segunda mitad del año. Incorporó futbolistas en todas las líneas (arquero, defensores, volantes y delanteros), jovenes y experimentados, zurdos y derechos, argentinos y extranjeros, consolidados y apuestas. De todo un poco. Y ya entrando en la recta final del 2017, hacemos un balance de los nuevos.

Con la llegada de Germán Lux se generó un dilema para ver quién ocupaba el arco millonario, si continuaba el cuestionado Augusto Batalla o si el experimentado arquero se adueñaba del lugar. Finalmente, Poroto se quedó con el puesto. El 1 fue de menor a mayor, mostrando algunas dudas y nerviosismo al principio para luego tener algunas buenas intervenciones, con errores en el medio, pero aún sin transmitir una total seguridad. 

En defensa llegaron un zaguero cosolidado, de experiencia y muy buena actualidad como Javier Pinola y una apuesta joven en el lateral izquierdo como Marcelo Saracchi. El ex Rosario Central dejó en evidencia sus cualidades de aguerrido, de buen pie, peso en el área rival y de serenidad-confianza, así como también sufrió algunos desacoples que lo expusieron, sin embargo terminó adaptándose. Por su parte, el uruguayo dejó una buena impresión desplegando una constante proyección, buenos centros, una decidida vocación ofensiva y buenos cortes en defensa. Luego cayó un poco su nivel y mostró algunas falencias en el retroceso.

En la mitad de la cancha River sumó a un futbolista de primer nivel, de gran categoría y roce internacional y experiencia en la Selección como Enzo Pérez, quien desde su llegada fue de menos a más, convirtiéndose con el pasar de los partidos en pieza clave del equipo, aportando juego, pase, tenencia de la pelota, gol, despliegue y marca, un mix diferencial para un volante. Todo eso hizo que vuelva a ser parte del conjunto nacional, siendo nada más y nada menos que socio de un tal Lionel Messi en el partido más importante de las Eliminatorias.

Y en la ofensiva vinieron Ignacio Scocco, Nicolás De La Cruz y Rafael Santos Borré. Nacho llegó para hacer goles y ya en el primer partido marcó, después siguió metiéndola -párrafo aparte sus 5 gritos ante Wilstermann-, acumulando un total de 11, pero no solo convierte sino que también entra en el circuito de juego.
Por su parte, el volante-delantero uruguayo dejó en claro que es atrevido, que tiene buen pie y buen pase, es movedizo y tiene vértigo. Mientras que el colombiano, que también pudo convertir, muestra cositas y movimientos de buen jugador pero aún se está adaptando.

Todos ya tuvieron oportunidades, unos rindieron más que otros, pero River necesita de todos para cerrar de la mejor manera esta temporada, que lo tiene al equipo pelando en todos los frentes.

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