El que siempre busca lo mejor

EL GRAN ESTRATEGA. Marcelo Gallardo cambió rápidamente de sistema este semestre para buscar un mejor funcionamiento colectivo. (Foto: Prensa River)

Los partidos ante Guaraní y Atlas fueron positivos desde el resultado, pero no tanto en el funcionamiento. Marcelo Gallardo es intocable para los hinchas de River, y hasta incluso muchos de ellos ni se animan a cuestionar ni la más mínima decisión. Sin embargo, el nuevo sistema táctico empleado para el principio de este semestre con cinco volantes y un solo atacante no dejó satisfechos a la mayoría de los fanáticos.

Que Alario estaba muy solo, que falta peso en la ofensiva, que esto, que lo otro… y el Muñeco tiene una gran virtud: no se encapricha con nada. El propio DT es consciente que el rendimiento no fue el esperado y ante Instituto no tuvo problemas en volver al 4-4-2 con dos delanteros. Esta vez entró Scocco y justamente Alario pudo volver al gol. Enzo Pérez llegó como refuerzo estrella y lo mandó al banco. Ariel Rojas era un indiscutido del mediocampo y también estuvo entre los suplentes. Con Auzqui como volante por derecha, Ponzio como volante central, Nacho Fernández más libre y el Pity Martínez por izquierda, se volvió al sistema que tan bien funcionó el semestre pasado.

Más allá de la táctica, se siguen viendo desajustes, pero tienen que ver más con las individualidades. La defensa sigue siendo la misma con la excepción de Javier Pinola (debe levantar su nivel) por el suspendido Martínez Quarta. Poco puede hacer Gallardo si Milton Casco rechaza para el medio del área y le deja servido un gol a Instituto que por suerte Germán Lux desvió al córner. Hablando de arqueros, el DT también sacó a Augusto Batalla para esta temporada. Otra prueba de que no se “casa” con ningún jugador y en su mente nunca habrá dudas si siente que debe haber cambios.

Ya hay antecedentes de cambios tácticos notorios y que luego dieron resultados. Por ejemplo, en 2015, River perdió ante Boca por el torneo local jugando con un 4-3-1-2 y se venía rápidamente la serie copera ante el rival de toda la vida. Gallardo sabía que se necesitaba más presencia en la mitad de la cancha y juntó a Ponzio (venía siendo suplente) con Matías Kranevitter. Con aquel 4-4-2 dinámico y combativo en el medio, se terminó quedando con la Libertadores.

Quizás las pruebas que se hicieron durante la pretemporada y que se vieron en los primeros encuentros oficiales no terminaron de convencer al Muñeco. Igual, ya quedó claro: si se debe archivar esa idea, quedará en un cajón sin ningún problema. Bienvenida sea siempre la lucidez para reconocer cuándo algo debe mejorar.

Federico Muiños

Twitter: @federubi_ . Instagram: federubi

Noticias relacionadas