Obsesión 2017

“Y dale alegría, alegría a mi corazón. La Copa Libertadores es mi obsesión”, cantó la gente efusivamente y sin parar cuando faltaban pocos minutos para el final del partido frente a Racing.

Ese grito de los hinchas deja en claro cuál es el principal objetivo del 2017 de todo el mundo riverplatense y a su vez asimila el quedarse sin chances de ganar el torneo local, una competencia que fue tomando valor por propios méritos de un equipo que, viniendo de atrás, se puso en carrera con la bandera del buen juego como estandarte.

Un torneo local que, si bien estuvo cerca y que la historia del club exige ganar todo, nunca fue la obsesión, sino que el foco mayor siempre estuvo en la Libertadores, justamenten un certámen que, por su nuevo formato – calendario y, sumada a la pronta clasificación a octavos de final, le dio margen a River de mirar con otros ojos el campeonato doméstico.

Se disfrutaron muchísimo el triunfo en La Bombonera, la escalada en la tabla de posiciones, las ganas de robárselo a Boca y el miedazo que se agarraron ellos. Todas fueron lindas tentaciones y sensaciones…pero “quieeeeeero la Libertadores”.

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